/ Juan Carlos Ramiro Quiroga /
Este homenaje fue leído en la presentación de Antología súbita (Movimiento 15 poetas de Bolivia) realizada en La Paz el 17 de septiembre del año en curso.

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Sé que al poeta, ensayista y docente paceño Rubén Vargas Portugal le agrada(ba) leer y releer a poetas estadounidenses como Wallace Stevens, William Carlos Williams, T. S. Eliot y Ezra Pound. Y compartir este descubrimiento poético a través de la docencia universitaria en la época de los 80 y 90, en la que también gozaba de Paul Celan, Kavafis y Álvaro Mutis, mientras dialogaba con la tradición local de Saenz y Edmundo Camargo, y con poéticas espaciales cercanas a Mallarmé o el concretismo). En su propia poesía se perciben ecos de esa lectura atenta: La torre abolida (2003) dialoga explícitamente con Celan, Walter Benjamin, Kafka y Saenz.
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Ha publicado pocos libros de poesía breve e intensa: Señal del cuerpo (Cabildo, 1986) y La torre abolida (Plural, 2003). A pesar de esa producción escueta, es considerado una autoridad de la poesía contemporánea boliviana. Su obra se caracteriza por una estética de vanguardia reticente y concisa, una poética del paisaje altiplánico (“inmensurable como el recuerdo”) y un rigor formal que evita el pastiche.
Póstumamente se publicó su Obra poética (Plural, 2017), que reúne ambos títulos, el inédito Viaje a Lisboa, poesía dispersa y textos críticos de Luis H. Antezana y Eduardo Mitre. También preparó la antología de poetas paceños: Tal vez enigma de fulgor, 2012/2014).
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Y sus ensayos literarios y lecturas han quedado desperdigados en la revista Vuelta de Octavio Paz y en otras revistas y periódicos de México, Bolivia y el extranjero.
Un ejemplo de su pensamiento crítico es el ensayo “Geografía inconclusa. Notas sobre poesía hispanoamericana” (publicado en Revista Ciencia y Cultura, 2010), donde analiza el yo poético, el lenguaje coloquial y la inscripción de la historia en obras de Girondo, Salomón de la Selva y Parra.
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Últimamente (en realidad desde 2016 en adelante, impulsado por su familia y Editorial Plural) se ha recogido su producción: Perdido viajero (2016): columnas periodísticas de 2010-2012. Obra poética (2017). Geografía inconclusa. Ensayos literarios y periodismo cultural (dos volúmenes, 2023): casi 40 años de ensayos y periodismo cultural.
Además, en 2019 su biblioteca personal (más de dos mil volúmenes, con fuerte presencia de poesía boliviana y latinoamericana) fue donada al CEDOAL de la Fundación Simón I. Patiño. Estas precisiones confirman y amplían el perfil de un escritor de obra breve pero de gran densidad, de un lector excepcional y de un mediador cultural clave entre la tradición boliviana y las literaturas universales.
Ciudad de El Alto-Jesus de Machaca, domingo 13 de septiembre de 2026


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