Balada del tiempo

/ Jordi Doce /

Una lectura de Aunque ya nada es lo mismo (Madrid, Visor, 2026) el más reciente poemario de Eduardo Mitre

A sus poco más de ochenta años, el poeta boliviano Eduardo Mitre (Oruro, 1943) ha publicado un libro que, ahondando en las constantes temáticas y estilísticas de El paraguas de Manhattan (2004) o A cántaros (2021) -cuya lectura repica aún la memoria, se abre sin reservas a las tensiones del presente: aquí están los años pandémicos, la guerra de Ucrania, el genocidio en Gaza, el drama de las pateras, la presidencia de Trump, etc., toda esa urdimbre de dolor e incertidumbre que parece estar anunciando un nuevo tiempo sobre el telón de fondo presuntamente normal del ahora.

El tono y el aspecto de estos poemas son los de siempre: versos y estrofas generalmente breves, pocas imágenes -o muy simples-, cordialidad y llaneza, el don para recrear a paso ligero y sin aspavientos los acontecimientos vitales: “El descenso al andén donde aguarda / una hilera de rostros embozados / como la continuación de un mal sueño”. Siguen muy presentes los recuerdos y los viajes de juventud, los encuentros con figuras fantasmales, las viñetas de su vida cotidiana como profesor en Nueva York… Pero todo se ha ensombrecido: “así, poco a poco, / me voy quedando solo / frente a u horizonte en blanco, // mientras el negro permanece de pie, rodeándome / inmóvil y silencioso”.

Como todo, en poemas como “El arce” (“arriba, por entre sus ramas, / un cielo azul Titicaca”) o “Las tijeras” el asombro por la belleza y la variedad del mundo permanece invariable. Hay también ecos de un pasado amoroso que irrumpen con un erotismo urgente, irreprimible. La vida insiste y Mitre sabe abrirle la puerta y sentarla ante su escritorio. Frente al “Mural de la desesperanza” se alzan también “el parque” y “la rotunda belleza de sus árboles”. La ligereza de estas páginas es engañosa y esconde una profunda sabiduría, la de alguien que solo lleva consigo lo esencial.

Jordi Doce

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