Poesía y revolución: diálogo entre Virgilia D’Andrea y Magda Portal

/ Dafne Malvasi /

Introducción

Virgilia D’Andrea (1890-1933) y Magda Portal (1900-1989) representan dos de las voces femeninas más radicales de la poesía del siglo XX. Ambas poetas, separadas por geografía y contexto histórico, convergen en un proyecto literario y político común: transformar la palabra en arma de resistencia frente a las estructuras de opresión de la sociedad y del poder.


D’Andrea, italiana, anarquista y exiliada, escribe desde la cárcel fascista; Portal, peruana, vanguardista, cofundadora y militante de la APRA, encarna una poesía continental comprometida con los derechos de las mujeres, los obreros y los marginados. Este artículo propone un diálogo poético-crítico entre ambas autoras, mostrando cómo su obra inaugura una poética revolucionaria que desborda el mero experimento estético para convertirse en praxis política.

Contexto histórico y militancia

Virgilia D’Andrea emergió en la Italia de inicios del siglo XX, marcada por el ascenso del fascismo de Benito Mussolini. Su participación activa en el movimiento anarquista la llevó al exilio en Francia y Estados Unidos, además de numerosas detenciones. Conocida como “la poetessa dell’anarchia”, D’Andrea defendió una visión de la poesía como acto de denuncia social. Su obra más representativa, Tormento (1922), incluye poemas escritos en prisión, donde su voz desafía la represión y proclama la fe revolucionaria.

Magda Portal, en cambio, creció en el Perú oligárquico de inicios del siglo XX y participó activamente en las luchas por la emancipación social y femenina. Cofundadora de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), fue una de las primeras mujeres latinoamericanas en vincular el arte de vanguardia con la militancia política. Su poesía articula una ética socialista, enraizada en el sufrimiento popular y en la esperanza de transformación continental.

Ambas poetas coinciden en su concepción de la escritura como acción política. Para D’Andrea, el poema es un grito insurgente; para Portal, una herramienta de conciencia social.

Estética insurgente y ética poética

Si bien D’Andrea y Portal se inscriben en tradiciones literarias distintas (el anarquismo italiano y la vanguardia latinoamericana), sus proyectos poéticos comparten una dimensión ética: ambas conciben la poesía como instrumento de emancipación.

D’Andrea rechaza el conformismo literario y denuncia el precio del compromiso político:

Mas he cantado los desgarros… y he pisoteado
tierna, la Flor, de las lánguidas damas;
mas he descubierto los áticos… y he profanado
el aire con el tufo del hambre ignorada
.

En su prefacio al poemario Tormento, Errico Malatesta que presenta a Virgilia D’Andrea como “poeta del anarquismo”, escribe: “No es literatura vacua la que encontrarás, no es el ocio de una persona aburrida, no es el virtuosismo de un compositor de versos que se complace en rimar una tesis o una situación cualquiera. Ella se sirve de la literatura como un arma; y en la trinchera de la batalla, lanza sus versos como un reto a los prepotentes, una sacudida a los ignorantes, un aliento a los compañeros de lucha.” La escritura de Virgilia D’Andrea desafía al lector burgués y rompe la distancia entre arte y lucha social. 

Calificada por José Carlos Mariátegui como la “primera poeta” peruana, Magda Portal nos entrega su obra Una esperanza i el mar, publicada en 1927 por la Editorial Minerva del mismo Mariátegui, donde muestra la necesidad y la búsqueda de un cambio político. 

Portal articula un lirismo obrero que eleva el trabajo manual y lo vincula a una estética colectiva:

¡LIBERTAD!
¡Estandarte del Hombre!
El Sol espera la salida de la fábrica
desde el horizonte sus anchos brazos de luz
saludan el dolor del obrero
vencedor de la Vida.

Aquí, el poema es simultáneamente celebración y denuncia, esperanza y cárcel, en una dialéctica que convierte la fábrica en metáfora de América Latina. El uso de mayúsculas y signos de exclamacion acentua una llamada directa a la acción. LIBERTAD, palabra mayúscula e imperativa que une al proletariado bajo el objetivo común de una sociedad nueva. La poética de Portal busca movilizar, identificando al pueblo con la causa y la participación al nuevo rumbo de la historia.

Poética de los marginados

La obra de ambas autoras representa una subjetividad distinta: la del yo marginal, colectivo y combativo. D’Andrea canta a los presos, a los muertos y a los exiliados, mientras Portal amplifica la voz de los trabajadores y de las mujeres invisibilizadas. En este sentido, su poesía se adelanta a corrientes posteriores, como la literatura de resistencia o el feminismo latinoamericano.

Ambas logran transformar el dolor en palabra emancipadora. Sus poemas no sólo documentan opresiones, sino que también construyen un imaginario revolucionario donde la belleza se convierte en fuerza ética.

La palabra es el lugar de la militancia que cuestiona la sociedad burguesa, oligarca, patriarcal, de los privilegiados, descentrando la mirada histórica única hacia nuevas realidades. La imagen poética se convierte en la corporalidad del trabajo cotidiano colectivo. 

El diálogo entre Virgilia D’Andrea y Magda Portal es un testimonio de que la poesía puede ser una forma de transformación histórica. Sus versos, más que ornamento, son proclamas; más que confesión, son memoria colectiva. Ambas autoras demuestran que la vanguardia no es únicamente innovación formal, sino también una ética de resistencia.

En tiempos donde la palabra suele ser neutralizada por el mercado y el espectáculo, volver a D’Andrea y Portal significa recuperar una tradición literaria insurgente, profundamente humana y revolucionaria. Sus poemas siguen ardiendo, recordándonos que toda verdadera poesía es, en última instancia, un acto de justicia.

Dafne Malvasi

Referencias

D’Andrea Virgilia, 2018, Tormento Edición bilingüe, Editorial Eleuterio.

Portal, Magda, 1927, Una esperanza i el mar, Editorial Minerva.

* Poeta, docente y traductora italiana radicada en Santiago de Chile.

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