A propósito de: Antropologías y Reexistencia: Reflexiones Críticas

Andrés Antonio Fábregas Puig /

En los días que corren, Bolivia y su pueblo pasan por un período difícil de crisis política y sociocultural. Los inveterados conflictos que ocurren al interior de las corrientes de izquierda, no solo en Bolivia, sino en América Latina en general, son parte importante de las causas de esas crisis. En este caso —como en Argentina— las izquierdas pierden de nuevo el control del Estado y del Gobierno, y son desplazadas del poder. Estos contextos requieren, precisamente, de análisis que produzcan un conocimiento útil a las sociedades para decidir su destino.


Precisamente el texto de Javier Romero enmarcado con el título de Antropologías y Reexsistencia. Reflexiones Críticas (Volumen II), tiene la importancia destacada de proponerse inaugurar y consolidar en Bolivia un análisis antropológico anclado en las características y la Historia de una sociedad de la complejidad en su variedad cultural y en la estructura de sus relaciones sociales como lo es Bolivia.


No termina en ello la importancia del texto que presentamos en esta oportunidad, debido a que los problemas que aborda son similares a los de otros países de América Latina que, como en Bolivia, han sufrido —y sufren— el extractivismo no solo de sus recursos naturales, sino también en los procesos de creación de conocimiento desde la antropología. Resalta, así, la honestidad de una búsqueda, como la que se emprende en el presente texto, para situar el quehacer del antropólogo en el contexto de un país tan pródigo en movimientos sociales contra coloniales y contra capitalistas, surgidos desde la raíz misma de su origen: los pueblos originarios de Bolivia.


El texto en referencia constituye una lectura de extrema importancia como parte de un pensar —que desea expresarse como quehacer— surgido desde esa Bolivia Profunda —que diría Guillermo Bonfil— en lucha permanente contra el colonialismo y la deshumanización de la sociedad. Y esto es digno de enfatizarse: he aquí un esfuerzo, para construir una antropología de la mano del pueblo, de su dinámica histórica, de la composición cultural, en una palabra, de la Bolivianidad, como una macro identidad histórica puesta en movimiento que le otorga contexto a esa antropología por la que se aboga en estas argumentaciones.


Por ello se comprende que el esfuerzo analítico esté unido a un examen crítico del devenir de las ciencias sociales en Bolivia, con énfasis en la práctica de la antropología que nuestro autor concibe ausente en su país. En ese contexto, Javier Romero busca situar a la antropología y su quehacer en Bolivia, sí, pero desde la perspectiva de lo que es el país y de su potencial para transformarse en el universo de una Comunalidad signada por el Humanismo. Por eso su crítica al poder, a la política, ejercidos como medios de dominio y no como instrumentos del pueblo. Por eso su congruencia en situar al análisis antropológico en los contextos de las Resistencias y los objetivos para el cambio hacia una Re-Existencia que surja de las entrañas mismas de las luchas del pueblo.


En este quehacer crítico que ejerce el antropólogo boliviano es importante señalar la presencia en su personal ámbito intelectual del Diplomado en Teorías Antropológicas en América Latina y El Caribe (DITALC) en el que él participó como Tutor de un estudiante, y que reunió a un grupo de antropólogas y antropólogos Latinoamericanos que discutieron el devenir de la disciplina. Importante momento en el caminar de los antropólogos y antropólogas concretos que en América Latina y El Caribe persisten en armar y desarrollar una disciplina de las ciencias sociales de cuyos esfuerzos analíticos surja un conocimiento útil para los pueblos y no se limite al regodeo intelectual.


De hecho, Javier Romero aboga por una antropología con presencia en Bolivia, pero en una disciplina con un propósito explícito de descolonización de nuestros pueblos. Se unen así, en este esfuerzo, varios de los linajes críticos que han caracterizado al pensar y al quehacer analíticos en América Latina y El caribe, desde un José Martí, pasando por un Simón Bolívar, un Benito Juárez, hasta llegar a un Franz Fanon, un Aimé Césaire y las corrientes contemporáneas del pensamiento crítico y descolonizado.

Javier Romero Flores, autor de Antropologías y reexistencia


Así, el texto de nuestro autor es también una defensa de las raíces profundas de la Bolivianidad y un llamado a Nuestra América —para usar el concepto de José Martí— para apoyarse en lo propio y desde allí construir las sociedades que aspiramos en el marco de una antropología crítica y humanista. Por eso el dialogar permanentemente entre nosotros, los científicos sociales e intelectuales en general de Nuestra América, es un ejercicio de vanguardia y de utilidad en la construcción de nuevas sociedades, descolonizadas, y en las que sean realidad la paz y la justicia. No cabe duda de que este texto contribuye a esos propósitos.


En el contexto del pensar y del quehacer de la antropología en Nuestra América, el presente texto es un referente importante y de lectura básica en nuestros centros de enseñanza y de investigación. Como lo demostró el mencionado DITALC, el intercambio de saberes antropológicos surgidos en el análisis de nuestras realidades, es un ejercicio que demanda permanencia. Leo en el texto de Javier Romero también una convicción en la riqueza que contiene el intercambio de saberes y de ideas surgidos de un quehacer antropológico que tiene en el pensamiento crítico a su guía.


Es de agradecer este texto en cuya Introducción el autor examina los conceptos que le auxilian en el análisis para explicar una realidad como la de su pueblo, Bolivia. En las páginas de esta introducción están explicitados los instrumentos conceptuales que le sirven al autor para analizar el complejo entramado de las luchas socioculturales del pueblo boliviano en búsqueda de la transformación de su vida colectiva y la construcción de una nueva existencia, lejos, muy lejos, de esta modernidad neo colonial y capitalista que nos ahoga. En el resto de su texto, logra el autor armar un capitulado que es coherente con sus propuestas conceptuales y sus objetivos de introducir una antropología crítica en Bolivia. Estamos ante la obra de un pensador Nuestroamericano que abre caminos a la Rexistencia de la propia antropología en Nuestra América. Bienvenida sea una obra como la que escribe Javier Romero a la que deseamos una amplia difusión en nuestros espacios académicos.

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