Ali Dante Céspedes Cáceres (La Paz, 2001). Lector, poeta y escritor trans en formación. Su primer poemario Carne sin rostro fue publicado en agosto de 2022 (Fruit Salad Shaker Ed. Costa Rica). Estudia Literatura en la Universidad Mayor de San Andrés. Sus poemas figuran en compilaciones, fanzines y antologías de festivales desde 2020. Incursionó en cuento y microrelato en la compilación Historias para lectores impacientes (Editorial 3600, 2022). Forma parte de la Antología de Poesía Contemporánea de Bolivia y Puerto Rico Nivel Cielo, Nivel Mar (2025).
Círculo
La luna eterna se incendia
magna, flota en el cielo
como fuego fatuo
maldito desde el tiempo
de los cuentos.
No puedo contentarme
con morir quieto y limpio
mi nombre
se revuelca
en el agua estancada
que descubre iniciales
pero nunca me termina…
No recordaría esta sed
de no estarla sintiendo.
No puedo detenerme
en plena noche cuando
todos mis deseos
son perros
que me muerden
y desgarran
si no sigo corriendo.
No recordaría esta grieta
de no tenerla en medio
por ella la luz de luna pasa
y condensa mi aliento
con una promesa.
La flama eterna será sol
cuando mi cuerpo se consuma
en media carrera
y el barro deje
huella de cada una
de mis potencialidades
calcinadas por el tiempo
de la locura.
Lluvia
Un rayo cae en la boca del templo
te internas
y buscas ecos en las edades del techo.
Una forma de grieta te dice
canta tus avemarías con gracia
y derrama tu danza de luces
adentro.
Te abres a la muerte de tus vírgenes,
juegas con perros nebulosos
que ladran a quienes se ocultan
bajo tus alfombras
ruedas bajo las sombras
y las magnificas.
Terrosa, creas pigmento
al besar la tierra y despojarte
de tus nupcias
en las suelas de un creyente
que te reza.
El reparador de mundos
Alguien debe recoger el desastre
levantar a los muertos,
tapar los ojos del rayo,
ensordecer la boca del trueno.
Alguien debe alzar la fortaleza
– cada que cae un peldaño
se quiebra un ahora en lamentos –
Alguien debe regalar olvido,
mover el sol poquito a la izquierda,
y poner lágrimas cortadas
a secar en el tendedero.
Alguien debe armarse viajero
remendar noble los huesos partidos
soplar la tierra de lo universal.
Alguien debe…
parchar los instrumentos
y partir
al ritmo de esta inmensa soledad.
Naturaleza muerta
Trazada la línea,
uno pierde el rumbo
y el lienzo espera
la humedad
de tu lengua
Por las paredes
crece
la pierna verde
desenfrenada
vestigios de esa gotera
que, en casa,
hincha cáscaras
y rompe venas
silenciosa
repasa el marco
de las ventanas
que nievan
luz sucia, primavera
La pierna tronco
a cambio
duerme en blanda carne
contagia rigidez y se edifica
en el perdón
que riega el cuello
al rezar a sus raíces
que contengan el eco
el frasco de ideas:
una imagen
de garras
hiriendo el vacío




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