Antología súbita: mínima muestra

Héctor Borda Leaño
(1927 – 2022)

Soneto negro 1

Así ha de ser, son cohetes, con pobreza
sin mosto de carnaval, ¡quién lo creyera!
con leche endurecida en la tristeza
sin lágrimas de muerte en la postrera

Noche de amor donde el dolor empieza.
así ha de ser la oscuridad artera,
golpe de signo airado en la cabeza,
resignación de gota y de madera,

Con vino colodial de herida abierta
sin aire matinal de incierta rosa,
con llanto nocturnal de estrella muerta.

Así ha de ser la lucha en lo profundo
de quien carga un fusil y lo reposa
junto a la sien profunda de este mundo.

Gonzalo Vásquez Méndez
(1928 – 2000)

Ángel de silencio

Adherida a mi vida
como musgo en las rocas,
te has quedado dormida entre mis brazos.

Agua que corres a través del tiempo,
ángel de mi silencio,
desde dónde me nombras en tu pecho?

Desde qué ritmo fragmentado
en pensativa voz y madreselva?
desde qué mar, desde qué sueño, desde dónde?…

Pregunto ante la noche,
a las piedras de todos los caminos,
por tu huella de luz,
por tu esencia de amor tan presentida!

Es toda mi nostalgia
un retornar a los instantes
transcurridos en labios y en deseos…
Tus manos y tus ojos no contestan
al implorante ruego
que salta de mis miembros,
y rueda en las acequias y en los montes.

Estoy pleno de ti,
hablándote con pena y con lamento,
diciéndote las cosas
que el corazón mantiene siempre tuyas!

Alberto Guerra Gutiérrez
(1930 – 2006)

Origen

Antes de venir el mundo
mi corazón ya fue latido;
quiso ser árbol, después estrella
y ascendió tanto en su afán
que llegó a ser niño.
No conocía el agua entonces
sino como rocío,
nunca vio caer la piedra
con violencia
porque la sentía llegar
rodando con los ríos;
la nieve que por blanca
se ve tan bella,
no derramó todavía
ningún invierno
sobre la tibia pulsación
de sus anhelos
y mi corazón ascendió más,
mucho más,
hasta madurar en niño
pensativo.

Édgar Ávila Echazú
(1930 – 2022)

Diploducus provincial

Me miro a través de los demás
y a través de mí mismo
sin sorpresa
y no cabe ya duda alguna: soy como un aventurado
diplodocus
en esta era de ciencia-ficción
y radioactividad, misiles, fisiones, over-kill, retaliación
masiva, máquinas I.B.M., cinemascope y minifaldas;
-ignorante
hasta la pared del frente
de todo aquello
camino sordo y ciego
ante los números
y las obsoletas creaciones geométricas…

Roberto Echazú Navajas
(1937 – 2007)

Gabriel Sebastián

1

Hablemos
de tu pequeño
mundo
como un patio
lleno
de infancia
o de la tarde
que se queda
en sus tapias
inhabitada
de olvido
-Nadie casi nadie
en tan pequeña circunstancia de vida
podría hablarte de olvido.

Jorge Zabala Suárez
(1937 – 2014)

Viajera

Cuando las ruedas de tu tren giren veloces
creerás que el espacio muere a cada instante
y sentirás que el tiempo simplemente pasa
y lo que ha sido parecerá no ser
e imaginarás tú allí, solvente y quieta,
en la natural inercia de tu sueño
muchas cosas nuevas
y otras no menos viejas
en tanto que yo aquí
la música de mi querer
se la entregaré al tiempo
para que él a sus instantes
los haga simplemente eternos

Fernando Rosso
(1945 – 2024)

Copa del día

Entre mil que vendrán
Pase mi copa este día
En su altura
La nieve cerca
El viento arma la pisada
Y la sed
Recuerda
La sal de la vida

Eduardo Kunstek Montaño
(1952 – 2022)

Invitación del bosque

Lenta la hierba bajo el sendero
recobra a su bosque inescrutable
ausentes como olvidos los pasos
no huellan más destinos.
La naturaleza vuelta en imagen
cientos de tomos, herbolaria
cámaras ocultas, naturistas
ninguno resuelve el acertijo,
la hierba se oculta a los sentidos,
conjunciones en los lindes.
Se hace lenta la pregunta en la memoria.

Rubén Vargas Portugal
(1959 – 2015)

París, Texas

El horizonte vibra tenso
como una cuerda de metal
y en el espejo retrovisor
un incendio consume el atardecer.

El desierto es la herida,
la herida,
un espejismo del amor.

En el camino
el principio está en el final.
La luz en la ventana de un hotel
una mujer de neón en la oscuridad
el llanto en el cristal.

La memoria del amor
la locura del amor
el olvido del amor.

En el camino
la herida es la cura.
Todo encuentro es un adiós.

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