En torno a «Perfil del valle» de Milena Estrada Sainz

Texto leído durante el Encuentro de escritoras realizado en Oruro el pasado mes de agosto.

Lidia Castellón de Condarco

Muy buenos días señor Juan Sánchez, director del Centro Cultural de España en la ciudad de La Paz. Lic. Virginia Ayllón, coordinadora de este Primer Encuentro de Escritoras “A la mujer por la palabra”, que forma parte de la Red de Centros Culturales de España de la Agencia de Cooperacion Internacional para el Desarrollo. Deseo agradecer la invitación cordial que me hizo la distinguida escritora Virginia Ayllón para participar en este encuentro que, no cabe la menor duda, pondrá en conocimiento de la sociedad orureña, una pléyade de nuevas escritoras, que harán conocer sus inquietudes literarias.

Esta breve exposición se dividirá en dos partes.En la primera, me ocuparé de aspectos biográficos. En la segunda, realizaré un brevísimo comentario sobre la obra Perfil del Valle, de Milena Estrada Sainz.

Cuando hablamos de poesía femenina de Oruro, no podemos dejar de evocar la figura huidiza y dulce de nuestra Milena Estrada Sainz. Nació en esta hermosa tierra donde el viento canta entre los pajonales, el 17 de septiembre de 1927. Fueron sus padres D. Manuel Estrada Piérola y D. Cristina Sainz. Tuvo una infancia y juventud felices en su casa familiar situada en la calle Gobierno, hoy Pte. Montes, al lado del correo central. Cuando contaba apenas 17 años, durante la Guerra del Chaco, en compañía de su madre, junto a un grupo de damas orureñas, que conformaban la sociedad Pro Chaco, se trasladó hasta el frente de acción, llevando consuelo y medicina a los combatientes.

Amante del arte y la cultura, fundó en 1931 el Rotary Club Femenino de Oruro, motivando a las mujeres para que, a través de sus actividades, Oruro mantega su arte y cultura. En 1944, junto a una de las más altas voces de la poesía femenina en Bolivia, la destacada intelectual orureña, Alcira CardonaTorrico, fundó y dirigió la revista mensual La Hora. También trabajó en La Barricada, periódico de difusión cultural de la UTO.

Concluiré esta primera parte con las siguientes palabras del escritor Adolfo Cáceres Romero que dijo de ella: Con sólo dos libros -no considera la publicación póstuma de Socavón Ilimitado-, una serie de artículos y sus charlas, se ha constituido en una de las principales figuras femeninas de las letras bolivianas/…/ Siempre estuvo solemnizando con su presencia las premiaciones y demás actos académicos que se llevaban a cabo en el Paraninfo Universitario de Oruro. Su poesía se halla íntimamente ligada a la tierra, al paisaje, con el cual se identificaba esta excepcional poetisa.

Perfil de Valle (1969)

En el prólogo de la obra, la autora declara lo siguiente: En tanto, la contemplación de las montañas aparentemente duras y áridas, con su grandiosa majestad cohíbe, empequeñece el corazón haciéndonos sentir insignificantes, el suave paisaje de los valles nos reconcilia con la vida misma por su sencilla y prodigiosa vitalidad invitándonos a disfrutarlo plenamente.

La obra se compone de veintinueve poemas. Casi todos ellos, de arte menor, con preponderancia de los versos heptasílabos y pentasílabos. Tenemos la certeza de que a Milena le apasiona transmitirnos la imagen a través de cuadros plenos de color y sensación que nos transportan a la amenidad del paisaje del valle. Una gran parte de los poemas está conformada por composiciones muy breves. El más extenso, ‘Pájaro’, consta de once versos. Son numerosos aquellos que tienen únicamente tres versos. El valor de los poemas no debe buscarse en efectos eufónicos, sino, más bien, en la metáfora, la imagen y las sensaciones. En palabras de Milena, que citamos al principio de este comentario, se presenta ante nosotros una auténtica protestación lírica que encontramos en los siguientes términos: El hecho de su expresión sintética es de personal e intransferible vivencia, aquí están mis poemas abiertos a complejas suscitaciones, aquí, también, mi voz altiplánica tratando de cantar al valle y su delicioso paisaje. Con las anteriores palabras, nos revela la autora cuál es el motivo lírico de su poemario. Esto se comprenderá más claramente con los siguientes conceptos de Wolfgang Kayser, vertidos en su conocido tratado Interpretación y Análisis de la Obra Literaria: El motivo está concebido como concretización de un significado conceptual, como portador de un mensaje espiritual. Con todo -y en esto reside el valor de la poesía-, la expresión lingüística está empapada de lirismo; la enunciación proviene de una fuerte emoción homogénea.

Al parecer nuestro, todo lo anterior queda refrendado en las palabras finales del prólogo escrito por la autora: He aquí mis poemas, mi manera de sentir aquel paisaje bonito con su rotundo e inquietante olor a tierra mojada. Todo nos lleva a concluir que el título del poemario que nos ocupa es absolutamente declarativo: Perfil de valle. He aquí motivo y contenido.

Los ojos de la poetisa orureña, acostumbrados a la visión del abrupto y cristalino paisaje del planalto, cubierto de arenas y lagos. Poblado de insaciables espejismos, se regocijaron, maravillándose, con la sonora y cromática visión del valle. Con creciente exaltación lírica la poetisa iba descubriendo los diferentes seres y elementos; los distintos aromas y colores que mostraba el jocundo valle. Todo tenía un carácter primoroso, todo excitaba su imaginación, todo era observado minuciosamente, pasando de la retina al corazón, del corazón a la inteligencia, donde se convertía en verbo. En verbo destellante y luminoso; en verbo que se hacía filigrana y camafeo. En verbo que fue formando una constelación de metáforas precisas y sintéticas. Veamos algunos poemas:

Hormigas

Por el claro camino:
silueta de lacre
en sigiloso afán.

La metáfora nos sugiere una imagen visual: silueta de lacre y otra imagen cinética o de movimiento: en sigiloso afán. Veamos otro ejemplo:

Picaflor

Para este diminuto
fragmento de arcoiris
las flores campesinas
huelen a rosas tibias.

Aquí se suma a la composición la musicalidad de los cuatro versos heptasílabos. La metáfora se destaca nítidamente al llamar la poetisa al picaflor fragmento de arco iris. El poema se enriquece con las imágenes olfativas y táctiles: huelen y tibias.

Piedra

Es eco de gris sonoridad
en el ángulo de una ruta
quieta.

Aquí nos encontramos con una interesante imagen sinestésica. La autora ha llevado a efecto una transposición de un sentido a otro: gris sonoridad. El término gris, imagen visual, adquiere una condición sonora (sonoridad) imagen auditiva.

Para que la imagen sinestésica quede expuesta con más claridad, citaré, haciéndolo de memoria, aquel verso del poeta Julián del Casal, en el que nos habla de: Sonidos en el color/ colores en los sonidos…

Pasemos ahora por:

Primavera

Desde el ocre paisaje de invierno
llega hasta mi asombro
y se desliza por el valle
en ondulante y verde danza
la bailarina.

Con lírica sutileza la poetisa nos señala el cambio de estación. El invierno se presenta con una imagen visual que puede sugerirnos tristeza (ocre paisaje). La primavera sugerida delicadamente en una prosopopeya donde se integran una imagen cinética y otra cromática.

Rayo

Colorida serpiente
cae…
sobre el más alto molle estremecida.

Brevísima e inspirada descripción del rayo, está clara la metáfora del primer verso. El segundo, conformado por una sola palabra, muestra el fulminante impacto. El tercer verso está integrado por una imagen visual y otra cinética. En esta pequeña composición se puede admirar la maestría y la técnica de nuestra autora.

Plenitud

¡Qué regalo me hace la tarde!
cae una hoja…
y está en mis manos
el perfil del valle.

En este poema encontramos uno de los rasgos más importantes del motivo del poemario, además del carácter declarativo de su título. Tenemos en el segundo verso una imagen cinética y en el cuarto verso, una visual. Ambas se conjugan, pero nos parece que, en este caso más que una metáfora pudiera tratarse de un símil. Juzgamos oportuno en este lugar, para una mejor comprensión de algunos aspectos teóricos, citar los siguientes conceptos que apunta Pelayo H. Fernández en su conocido tratado Estilística: Aunque es cierto que no toda imagen es metáfora, se puede afirmar que toda metáfora es imagen. Para finalizar esta brevísima intervención, deseo referirme a la comparación que se hizo de la poesía de Milena Estrada, en alguna oportunidad, con la de la argentina Norah Lange (1905-1972). Ignoramos quién fue el autor de la misma, pues la poesía de Lange se caracteriza por ser, principalmente sentimental. Es posible que la naturaleza metafórica de ambas poetisas sea el principal motivo de esta comparación. Muchas Gracias.

Cotochullpa, 27 de agosto de 2024

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