Edgar Arandia Quiroga (La Paz, 1950 – 2024).Poeta, escritor,artista plástico y antropólogo. Ha publicado los poemarios: Chuquiagu Blues (1994) y El paisaje en los ojos de la iguana (1998).
Putita angel face
Putita angel face
ya voló mi cabeza
el dragón emplumado
ya mis ojos miopes descolorieron
las cosas
Yo no puedo darte calor
putita no puedo darte
dinero y ni siquiera sueños
Solo mi cuerpo viejo cacurro
viejo cacharro con cicatrices
de aquel dragón emplumado
de aquellos adoquines como
hombres muertos
mis huesos
de armazón
desvencijado
Solo eso carita de ángel solo eso
un poco de mi muerte
un poco de la tuya
para robarles la vida
a los otros
Bolero de la pensión
El mozo de la pensión
vestido como lechuga
puso dos cubiertos sobre la mesa
Dos panes
– Aquí sobra un cubierto – le dije –
– ¿No va a venir la señora?
Preguntó verde
Le contestó el otro
el de las vísceras
el oscuro
– no ya no vendrá más –
– no importa – dijo –
siempre viene alguien
Entonces hice una cruz
con los cubiertos
y dejé tu pan intacto
para que se vuelva
amargo como el mío
Skokian
Una tarde
una ínfima forma del olvido
fui feliz
La abuela agitaba
su polen
y me mostraba al sol
el abuelo
lagarto enloquecido
volaba entre cuecas y retamas
Mis hermanas
tomadas de la mano
miraban por primera vez a su padre
Queda: la mirada luminosa
de mi madre bailando con un prófugo
Mallku perdido del Gran Poder
Este laberinto
es mi patria
es la única
que tengo
y está perdida
en el
mundo
Boxeador en su esquina
Ya no puedo
tengo las vísceras rotas
la garganta cascada
como saxo de prostíbulo
quebrados los huesos de las dos manos
los ojos hinchados y miopes
flatos extraños
por la mañana
digestiones perversas
producidas por el helado
de frutillas y putillas
Los trajes caen como sombras
sobre mis hombros y
solo el fulgor de algunas miradas
erectan escamas
en mi espalda
o el ver la miniatura
entre tus palabras
y mi razón
o descalzarse para jugar
con esferas y mariposas
hasta encontrar el niño
huido del bullicio
para encontrarse con sus pares
Arrinconé a los cuerdos
y dejé que hablaran sin decir
nada hasta perder el conocimiento
Los gladiadores de carromato
y oropel no se acercan
o solo escuchan
la campana alborotar su gallinero
y su caja fuerte
Por eso
esta vez
no perdí
y estoy
junto a
la acequia
curando
las cicatrices
de mis alas
y desobedeciéndome
otra vez
Himno
En este país
tienes que morir parado
Si te arrodillas
mueres ahogado en mierda
Edgar Arandia Quiroga, fue un artista de gran personalidad y amenísima conversación. Sorprendía con su sapiencia, encantaba con su simpatía y cuestionaba con su humor. Tanto su obra pictórica como poetica son de alto valor y no lo es menos su labor antropológica que habitaba la vastedad de sus conocimientos y su plática.
En 1994, cuando publicó su primer libro Chuquiago blues, en los talleres de serigrafía de la carrera de artes de la UMSA, por toda biografía suya, reprodujo su libreta de calificaciones del kinder, quizás porque, a pesar del tiempo transcurrido y la experiencia adquirida, en realidad nunca dejó de ser un niño. Un niño sabio que a muchos enseñó más de una lección de vida.
Dice la mencionada libreta:
Kindergarten La Paz. 3ra sección. Alumno: Edgar Arandia Quiroga. Noviembre de 1956.
Eduacación manual: Efectúa fácilmente cualquier trabajo.
Educación estética: Tiene buena voz y le gusta el canto. Muy hábil para el dibujo.
Educación moral: Es muy peleador y desobediente. Habla malas palabras. Su aseo es correcto. Llega atrasado.
(B. Ch.)
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