
José E. Pradel Barrientos
Durante el Siglo XIX diversos franceses contribuyeron al desarrollo de la geografía, mineralogía y la navegación fluvial de Oruro. Uno de los primeros fue Alcide d’Orbigny, que en el acápite ‘Travesía de la altiplanicie de Oruro a la Cordillera Occidental’ parte de su obra: ‘Estudios de sobre la Geología de Bolivia’, desplegó estos aspectos. Por otro lado, Amado Pissis, tras realizar estudios de campo elaboró los informes intitulados: ‘Reflexiones sobre las causas que han producido la decadencia de la industria mineralógica de Bolivia’, fechado el 12 de febrero de 1846 y la ‘Memoria sobre el Asiento y la explotación de las minas de Oruro’, datado el 12 de diciembre de 1845. A esto se suma, los estudios de minerales de Carlos Petot y Carlos Forgues, y de navegación de Miguel Bouché, entre otros.
Sobre este último personaje citado, se desconoce cuando arribó a nuestro país, la única referencia con que contamos es el folleto ‘Navegación. Documentos y diario de las esploraciones del Lago de Poopó’ de Epifanio Aramayo. En el cual se menciona su participación como Capitán de la barca ‘Trinidad’.
Pazña, septiembre 10 de 1863[1]
Diario de exploración, hecha por el Capitán Bouché en la parte septentrional del Lago hacia el Río Desaguadero
A las seis de la tarde del día diez me hice a la vela con la tripulación compuesta de dos muchachos, con el rumbo N.N.O. y con viento N.N.O. (viento del todo contrario), por lo que anduve hasta el día siguiente, habiendo caminado 4 leguas desde Pazña, y me encontré a una distancia poco más o menos igual de la isla de Panza.
Día 11
Volví a emprender la marcha con rumbo al O. y viento N. a las siete de la mañana hasta las nueve, en que cambio el viento al N. O. siendo éste permanente. A las doce el viento soplaba con mucha violencia y poco después se convirtió en un terrible huracán, que me obligó a anclar; pero como las olas eran tan furiosas que chocaban contra la Barca de popa a proa y babor a estribor, el ancla no podía resistir choques tan recios, y habiendo cambiado un poco el viento al N., me vi precisado a levantar el ancla y dirigirme hacia la isla de Panza, que en efecto conseguí, pues me aproximé a ella, separándome tan solamente la distancia como de una legua, donde nuevamente tuve que anclar por ser ya de noche.
Día 12
El mismo viento N. permaneció hasta las cinco de la tarde, en que cambio al O. N. O. soplando con tanta violencia, que por segunda vez el ancla no pudo resistir los choques de las olas, de manera que estas en un momento nos sacaron hasta la playa de la isla, a una profundidad de un pie de agua.
Día 13
Con viento N. O., trate de continuar mi marcha, pero ni con mis esfuerzos pude conseguir mi objeto; a la una de la tarde cambio el viento al N. N. E. y después al S.; empleando por segunda vez todos mis esfuerzos, rumbeé al principio al N. N. O. y al último al N.: llegué a las once de la noche a unos lugares, donde había muchas yerbas y totorales por lo que inmediatamente anclé hasta el día siguiente.
Día 14
A las cinco de la mañana me embarqué en el bote, a fin de explorar aquel lugar, y encontré que existía un canal en medio de los totorales, cuya profundidad era de vara y media de agua, y creí por esto que me hubiera hallado en el río, e incontinenti me hice a la vela con viento muy variable; después de haber caminado como media legua, disminuyó considerablemente el agua, pues su profundidad no era ya más que de unas once pulgadas: marché a botador con rumbo opuesto al que había tomado más antes, y después que anduve cerca de media legua, tuve que anclar, porque el viento S. S. O. soplaba con mucha fuerza.
Día 15
A las doce del día me hice a la vela, no pudiendo haberlo hecho antes, por la variedad de vientos, toma el rumbo al O. con viento N., atravesé los totorales, pues a poco momento el viento cambio O. N. O., por lo que fondeé hasta el día siguiente.
Día 16
Con un temporal bastante malo, me hice a la vela a las doce del día con viento O. S. O.: entré en un brazo considerable del río Desaguadero, cuya latitud podía ser de media legua, y su profundidad de vara i media de agua. Habiendo cambiando el viento al N. y siendo bastante fuerte, tuve que fondear, después de haber caminado como unas cinco o seis cuadras a botador, no siéndome posible continuar, porque era ya de noche.
Día 17
Con viento O. S. O. volví a emprender la marcha a las cuatro de la mañana, y logré introducirme mas adentro, aunque con bastantes trabajos y con muy poca agua; pero a fin de tener un conocimiento exacto de esos lugares, fui a explorar en el bote, encontré que el río más arriba no tenía más que unas cuatro varas de ancho y una profundidad de una tercia a una cuarta de agua: continué mi exploración, que me dio por resultado la imposibilidad de seguir adelante por la falta de agua: adquirí noticias de que existía un brazo más grande del río, hacia el E. del lugar en que me encontraba por lo que retrocedí empleando todos los esfuerzos que eran necesarios, y a las dos de la tarde llegué al mencionado brazo, que tenía una latitud como unos tres cuartos de legua y una vara de profundidad, más como el viento E. soplase con mucha fuerza, me vi forzado a anclar.
Día 18
Nuevamente seguí mi exploración con viento S., y habiendo caminado como una legua de distancia, noté que disminuía mucho el agua, cuya profundidad era solamente de una cuarta, de suerte que toqué con el mismo inconveniente que el día anterior, pues era todo punto imposible poder continuar adelante; pero sin embargo marché en el bote por distintas direcciones, y vi que no había medio alguno para continuar la exploración.
Día 19
Con el auxilio de cuatro hombres que se nos presentaron, hice el último esfuerzo de arrastrar a viva fuerza la Barca, después de haberla descargado en el bote, de todas las especies pesadas que existían, entre las que boté aun la cocina; pero ni aun pudimos caminar más de cuatro cuadras, por lo que me vi obligado a regresar, ayudado siempre por los cuatro hombres, hasta el punto donde había regular porción de agua, y en el que hice noche.
Día 20
A las seis de la mañana me hice a la vela con muy poco viento O.; pero como calmase completamente, anduve hasta las cinco de la tarde, hora en que con un viento bastante recio, volví a hacerme a la vela y llegue a Pazña a las nueve de la noche, andando de seis a siete millas por hora.
Pazña, Octubre 7
Diario de la segunda exploración hecha por el Capitán Bouché en la parte Meridional del lago hacia el pueblo Pampa-Aullagas
Me hice a la vela de Pazña con rumbo al S. E. y viento N. llevando 40 quintales de cebada: caminé hasta la altura de Challapata, donde anclé porque calmó totalmente el viento hasta el día siguiente.
Día 8
A las dos de la tarde con viento N. E. y rumbo S., continué mi marcha y llegue a las ocho de la noche al río Desaguadero, el que no pude pasarlo por falta de agua, por lo que esperé hasta el otro día.
Día 9
Como me era de absoluta necesidad el auxilio de algunos individuos para atravesar el río, tomé ocho hombres con quienes hice arrastrar la Barca, hasta el lugar en que había suficiente agua: allí me hice a la vela y llegué a la playa de Pampa-Aullagas, que está a dos cuadras del río, a las doce del día en que descargué la cebada que llevaba y esperé hasta el día siguiente el cargamento de debía traer en retorno.
Día 10
A consecuencia de que el cargamento de sal, que debía constar de 57 quintales (porque no había más) no llegó hasta por la tarde, tuve que esperar hasta las seis, momento en que después de terminados todos los preparativos de mi regreso, me hice a la vela: a las siete de la noche llegué a la desembocadura del río, donde fondeé hasta el día siguiente, pues me era imposible atravesar aquel, por la razón que he manifestado ya.
Día 11
Volví a practicar la misma operación que el día 9, es decir, tomando los ocho hombres para que arrastraran la Barca con su auxilio salvé el río a las diez de la mañana, y como había una calma completa, esperé hasta las tres de la tarde, hora en que hubo viento S.E. bastante fuerte y con rumbo al N. E., me hice a la vela y a las once de la noche llegué a Pazña, donde fondeé.
Octubre 15 de 1863
Diario de la tercera exploración a Pampa-Aullagas
A las tres de la mañana con viento N., rumbo al S. E. y conduciendo 40 quintales de cebada me hice a la vela de Pazña, y habiendo caminado como una hora, cambió el viento al S.: a las diez de la noche llegué frente a Guancani, donde esperé hasta el día siguiente, porque calmó el viento completamente.
Día 16
Con viento O. a las diez del día seguí mi marcha; pero a poco momento cambio el viento al N. O. y por último al N., entonces tomé el rumbo S. S. O.: llegué al río Desaguadero a las tres de la tarde, el que crucé con ayuda de tres hombres: llegué a las cuatro de la tarde a Pampa-Aullagas, e inmediatamente descargué, creyendo regresarme; pero tuve que esperar hasta el día siguiente con el cargamento de sal, que aún no había llegado.
Día 17
A las cinco de la tarde, en que acabé de introducir a bordo de la Barca el cargamento, que constaba de 95 quintales de sal, me hice a la vela de regreso a Pazña: a las seis llegué al río, que con el esfuerzo de los ocho hombres que tenía dispuestos, me fue imposible pasar, por la escasez del agua y además por la pesantez del cargamento, de manera que me vi impelido para retroceder hasta la parte más encajonada del río, donde fondeé.
Día 18
Fueron infructuosos los esfuerzos que diez hombres y yo hicimos para pasar el río, por lo que tuve por conveniente regresar a Pampa-Aullagas, con el objeto de descargar parte del cargamento que llevaba, como en efecto lo hice. A mi regreso pasé fácilmente con el auxilio de trece hombres y un viento N., a poco momento cambió al S. O. y yo tomé el rumbo E. N. E.; vuelta cambió el viento al E. S. E., por lo que tomé el rumbo N. N. E., con éste rumbo y siendo ya la noche oscura llegué a unos bancos, que se encuentran frente a Challapata, de donde con mil trabajos pude salir: el viento cambió al S. O. y después al O. continuando hasta las dos de la mañana.
Día 19
A las siete de la mañana, hubo un poco de viento hasta las diez, hora en la que calmó completamente; entonces me hallaba en dirección de los últimos cerros de Pazña, donde anclé por falta de viento: a las cuatro de la tarde, con un pequeña brisa y con botador me hice a la vela: a las diez de la noche fondeé en Pazña.
[1] Extraído del Aramayo, Epifanio: Navegación. Documentos y diario de las exploraciones del Lago de Poopó. Sucre: Tipografía de España, 1863, pp. 10-19.
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