Música y poesía, una crónica sucinta

El día internacional de la poesía (21.03) fue celebrado en diferentes ciudades del mundo, en La Paz, un par de mujeres, acompañadas de más de 50 artistas, nos regalaron dos conciertos inolvidables.

Mijail Marti

Contexto inicial

Durante las restricciones por la pandemia en 2020, la cantante y compositora paceña Vero Pérez (conocida por sus colaboraciones con Jorge Villanueva, Llegas, Efecto Mandarina, Wara y más), creó, desde su hogar, su primer disco como solista llamado Cadáver Exquisito, un álbum riquísimo de diferentes ritmos que incluye algunos instrumentos, además de la propia voz de Pérez y su guitarra. La fuente primaria de inspiración fueron los poemas de 9 autores bolivianos: Jaime Saenz, Matilde Casazola, Adela Zamudio, Roberto Echazú, Blanca Wiethüchter, Jessica Freudenthal, Julio Barriga, Paola Senseve y Valeria Canelas; además de un cadáver exquisito (juego surrealista de creación colectiva), que Vero Pérez realizó con sus seguidores en redes sociales.

La poesía puede mejorarlo todo

A finales del 2023, en Sucre, Vero Pérez, se reúne con Vero López, directora creativa del programa de difusión de arte Vista, Ciudad y Poesía que tiene sede en la Capital Como resultado de esa reunión, López asume el rol de co-productora de un show musical y poético destinado a celebrar el día internacional de la poesía; juntas deciden organizar un concierto sinfónico del álbum Cadáver Exquisito. Luego de meses de trabajo creativo y burocrático, de emociones varias y algunas desilusiones -gajes propios de la gestión cultural-, lograron realizar el show tal como lo planearon, siempre convencidas de que la poesía puede mejorarlo todo.

El evento

Esta celebración se realizó en dos funciones, una el jueves 21 de marzo, en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez y, la otra, el domingo 24, en el Espacio Kúu, un nuevo teatro en la zona sur de la ciudad, esta última con volteo de taquilla. Ambos días, los asistentes fueron agasajados en una recepción con cócteles y piqueos a cargo de los auspiciadores del evento, ocasión en que también se repartieron postales con poemas y afiches del evento.

Más de 800 personas, entre público y staff, escucharon y vieron 70 minutos de poesía hermanada con la música mediante los arreglos orquestales de los maestros Álvaro Montenegro, Juan Andrés Palacios y Nicolás Suárez. El concierto se abrió con la voz de Blanca Wiethüchter leyendo un fragmento de su poema Luminar para dar entrada a la orquesta, coro y banda de 41 personas dirigidos por el maestro Andrés Guzmán Valdez. Un inicio sólido que sostuvo todo el resto del show, en el que la parte visual, mediante mapping y videos, jugó también un rol destacado.

El concierto continuó con Cómo hablar de la Luz de Roberto Echazú y En la Punta de Matilde Casazola, canciones que terminaron por instalar plenamente al auditorio en la experiencia poético-musical preparada. Para dar paso a Nacer hombre de Adela Zamudio, la artista e investigadora Narda Alvarado fue invitada a leer el poema antes de la canción que, además, contó con la participación de la bailarina Truddy Martínez.

La primera parte del concierto, de aproximadamente media hora de duración, terminó con la canción que da nombre al disco: Cadáver Exquisito, cuyo toque de Jazz nos recordó a la Vero Pérez que más conocemos.

La segunda parte del espectáculo fue iniciada por una lectura de la poeta Jessica Freudenthal, autora de la siguiente canción que fue interpretada por Pérez: Poema curita, en una versión en la que se pudo escuchar a Vero acompañada únicamente por su guitarra. Fue la única canción de la noche que no tuvo acompañamiento de la orquesta pero que se apoyó en su propia potencia melódica.

A ello le siguió La Partida, poema de Jaime Saenz, en cuyo final se pudo escuchar la voz del propio autor. En otro momento, el reconocido cantante Pedro Pablo Siles leyó La Noche, poema de Julio Barriga y luego, en un video-poema, Valeria Canelas, joven poeta boliviana que reside en el extranjero, compartió su texto Trama.

Para el cierre del concierto, Vero Pérez musicalizó Cancioncita, poema de la poeta cruceña Paola Senseve que, no obstante en los hechos fue la penúltim interpretación de ambas noches pues, luego de sentidos y sinceros agradecimientos a quienes hicieron posible los shows, a pedido del público, Vero Pérez cantó un bis.

En suma, fueron dos conciertos llenos de música y poesía que brindaron momentos de intensa emoción al público asistente que, entre muchas otras cosas, seguramente recordará la lluvia de pétalos que cayó sobre las butacas del Kúu.

Coda

La poesía volteando taquilla, fue, indudablemente, un gran e inusual logro. Gracias a todas y todos quienes aportaron con su talento, capacidad y profesionalismo a celebrar la palabra. Esperamos que este show pueda ser replicado en otros espacios y ciudades, propiciando que la poesía amplíe su ámbito de lectura y disfrute.

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