
Delegación de Bolivia ante la Conferencia del Plata.
José E. Pradel B.
El 23 de abril de 1969, los Cancilleres de la Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay firmaron en la ciudad de Brasilia, el Tratado de la Cuenca del Plata, con el objetivo principal de “…promover el desarrollo armónico y la integración física de la Cuenca, en sus áreas de influencia directa y ponderable”. Además, este Instrumento dio origen al Sistema de la Cuenca del Plata, proceso de integración que fue impulsado por Bolivia y Paraguay en 1941 y fue olvidado por la historiografía actual.
Por su extensión geográfica, la Cuenca del Plata es un territorio compartido por los cinco países anteriormente citados y está conformado por los tres sistemas hídricos: de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay –además del Pilcomayo, podríamos decir los bolivianos–, que actualmente aportan al Río de la Plata un caudal de 24.000 m³/seg. De esta manera, constituye un sistema hidrográfico único, “cuya hoya o cuenca fluvial, por mera coincidencia o no, perteneció en su totalidad al poderoso Virreinato del Río de la Plata”[1], escribió el internacionalista Felipe Tredinnick.
Cabe consignar que esta iniciativa de integración, Bolivia tuvo como primer impulso la presentación en la Conferencia Interamericana de Consolidación de La Paz, en 1936, de un proyecto de resolución insistiendo en la conveniencia de que se reuniera antes de un año “una Conferencia Económica a fin de considerar la situación de los países mediterráneos y el establecimiento de un régimen de facilidad para el tránsito, comercial, terrestre y fluvial que favorezca las relaciones económicas y el intercambio entre dichos Estados mediterráneos y los Estados marítimos” [2].
Posteriormente, la realización de una Conferencia regional fue convenida por los ministros de Relaciones Exteriores de Bolivia y el Paraguay, mediante “Notas reversales, el 27 de marzo de 1940: gestionar la realización de una Conferencia regional de los países del Plata, con objeto de hacer efectiva la cooperación económica entre dichos y de ampliar las correspondientes facilidades de tránsito para Bolivia y el Paraguay”[3], nos recuerda el diplomático Ostria Gutiérrez. Sobre ello el matutino El Diario anunció: “Una conferencia regional de los países del Plata han de gestionar los cancilleres de Bolivia y el Paraguay. Para obtener más amplias facilidades de tránsito para ambos países mediterráneos, a la vez que hacer efectiva la cooperación económica entre dichas naciones” [4].
Como resultado de dicha gestión promovida por ambos países, fue celebrada la Conferencia Regional del Plata, del 27 de enero al 6 de febrero de 1941, en Montevideo (Uruguay).
En lo relativo a la delegación boliviana, la misma estuvo presidida por el ministro de Relaciones Exteriores Alberto Ostria Gutiérrez. Por otro lado, las representaciones de los otros Estados estuvieron presididos por: Luis Argaña, Paraguay; Alberto Guani, Uruguay; Evaristo Uriburu, Argentina y Pedro de Morales, Brasil.
En ese punto conviene destacar que las representaciones de Paraguay y Bolivia, arribaron a Montevideo el 25 de enero, en esta ocasión el canciller Ostria declaró: “que confiaba en el éxito de la Conferencia y que en ella se llegue a la solución de los asuntos planteados… es un paso más hacia la unidad de América porque la unión de varios países agrupados en zonas, por razones políticas, geográficas y económicas, tiende siempre a una mayor unión común continental” [5].
Entre los principales planteamientos, en el acto de inauguración de dicha Conferencia resaltaron “la colaboración sin recelos ni mezquinos egoísmos y donde solo debe buscarse la realización de una cosa solida… la violencia no puede ser eterna. Al contrario nada hay más efímero… las naciones que constituyen el sistema hidrográfico del Plata no tienen intereses opuestos sino complementarios” [6], esto quedó plasmado en el discurso inaugural pronunciado por el canciller boliviano y luego, señaló los objetivos de la Conferencia y recalcó procurar la unión de los cinco países integrantes mediante vías de comunicación, garantizar el libre tránsito y la creación de zonas francas.
Sobre la mediterraneidad, el Gobierno boliviano expreso su situación geográfica y el anhelo de obtener una comunicación directa y libre con el resto del mundo.
Es necesario mencionar, que en esta ocasión Bolivia depositó diez proyectos, que citamos a continuación: ‘Convención sobre construcción de oleoductos’, ‘Convención sobre un régimen de divisas facilidades bancarias y créditos’, ‘Convención sobre un plan vial coordinado con la carretera panamericana’, ‘Convención sobre tribunales mistos de Arbitraje Comercial’, ‘Convención sobre tarifas diferenciales de transporte terrestre, fluvial y aérea’, ‘Convención sobre creación de una comisión internacional permanente para el mejoramiento de la navegación y el uso de los ríos internacionales del sistema del Plata’, ‘Convenio sobre inmigrantes en tránsito’, ‘Convención sobre libre tránsito y zonas francas’, ‘Convención para el establecimiento de becas en favor de los estudiantes y profesionales’ y ‘Convención sobre tarifas especiales, facilidades aduaneras y otras ventajas para ciertos productos regionales’. También de manera coordinada con las representaciones de Argentina y Paraguay, presentaron un proyecto de ‘Trata de un régimen de divisas, facilidades bancarias y créditos’.
Sobre los principales acuerdos suscritos, fueron los siguientes: ‘Convenio sobre tarifas diferenciales’, ‘Convenio sobre transito’, ‘Convenio sobre oleoductos y transporte de petróleo’, ‘Convenio sobre alcance de la cláusula de la nación más favorecida’, ‘Convenio sobre un régimen de divisas, facilidades bancarias y créditos’, ‘Resolución sobre zonas francas’ y la ‘Resolución sobre facilidades para la distribución preferencial de materias primas, productos alimenticios y artículos manufacturados entre los países contratantes’.
Sin duda, la Conferencia Regional del Plata fue el primer ensayo de ese género en América y sirvió de precedentes para otras. También introdujo un cambio fundamental en la política de los Estados participantes y tuvo resultados concretos de carácter económico y comercial.
Lo más relevante es que resultó para Bolivia su incursión efectiva y real, al concierto del Plata, lo que hasta ese momento no había ocurrido.
[1]TREDINNICK, Felipe: “Integración geohistórica de la Cuenca del Plata”, “El Diario”, Suplemento Literario, La Paz, 19 de mayo de 1968, p. 2.
[2] BOLIVIA. Ministerio de Relaciones Exteriores: Conferencia regional de los países del Plata: Montevideo, 27 de enero al 6 de febrero de 1941. Editorial Universo, La Paz, 1941, p. 70.
[3] OSTRIA GUTIÉRREZ, Alberto: Una obra y un destino. La política internacional de Bolivia después de la guerra del Chaco. Editorial Ayacucho, Buenos Aires, 1946, p. 334.
[4] “Una conferencia regional de los países del Plata han de gestionar los cancilleres de Bolivia y el Paraguay”, “El Diario”, La Paz, 29 de marzo de 1940, p. 6.
[5] “Las delegaciones de Bolivia y el Paraguay llegaron a Montevideo”, “La Razón”, La Paz, 25 de enero de 1941, p. 1.
[6] “Interesante discurso pronunciado por el canciller boliviano en la Conf. del Plata”, “La Razón”, La Paz, 28 de enero de 1941, p. 1.
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